Te subes a la báscula, marca un kilo más que ayer y se te cae el ánimo. Antes de sacar conclusiones, conviene saber que buena parte de esa diferencia puede deberse a cómo te has pesado, no a lo que has comido. Estas siete reglas hacen que tus pesajes sean comparables entre sí, que es lo único que de verdad importa.
1. Pésate siempre a la misma hora
A lo largo del día comes, bebes y te mueves, y el peso sube y baja. El mejor momento suele ser por la mañana, nada más levantarte y después de ir al baño, antes de desayunar o beber. Si por tu horario no puede ser, elige otra hora, pero que sea siempre la misma.
2. Con la misma ropa (o sin ella)
Unos vaqueros, un jersey o unas zapatillas pueden sumar fácilmente medio kilo o más. Lo más sencillo es pesarse sin ropa o siempre con la misma ropa ligera.
3. Usa siempre la misma báscula
Cada báscula tiene su pequeño margen de error. Comparar el número de casa con el del gimnasio o el de la farmacia no tiene sentido: elige una y quédate con ella.
4. Colócala en un suelo duro y plano
Alfombras, moquetas o baldosas irregulares alteran la lectura. Ponla sobre un suelo firme y, a ser posible, siempre en el mismo sitio. Si la mueves, algunas básculas digitales necesitan un primer pesaje «de calibración» para estabilizarse.
5. Súbete bien y quédate quieto
Reparte el peso entre los dos pies, mira al frente y no te apoyes en nada hasta que el número se estabilice. Si dudas, bájate y vuelve a subir: si el resultado cambia mucho, revisa el suelo o las pilas.
6. Ten en cuenta lo que «engorda» sin ser grasa
Hay situaciones que suben el número durante unos días sin que hayas ganado grasa:
- Una cena salada o copiosa, que hace retener líquidos.
- Más hidratos de carbono de lo habitual, que el cuerpo almacena junto con agua.
- Un entrenamiento intenso, por la inflamación muscular de los días siguientes.
- El ciclo menstrual.
- Haber dormido poco o estar estresado.
No hace falta evitar pesarse esos días; basta con saberlo y no darle más importancia de la que tiene.
7. Apunta el dato y mira la tendencia
Un pesaje suelto es una foto; varios seguidos son una película. Anota cada resultado y fíjate en cómo evoluciona a lo largo de semanas. Si la línea va en la dirección que quieres, vas bien, aunque algún día suba.
Resumen: misma hora, misma ropa, misma báscula, mismo suelo, bien colocado, sabiendo qué lo altera y mirando la tendencia. Con eso, la báscula deja de ser una lotería.
¿Y si te cuesta ser constante?
Las reglas son fáciles; lo difícil es seguirlas semana tras semana. Por eso en Kilia el pesaje tiene día y hora fijos, te avisamos antes por email y cada pesaje se hace con una foto de la báscula y un código del día que revisa una persona. Además, tus pesajes verificados forman tu gráfica de progreso, para que veas la tendencia de un vistazo.
Si aún no sabes cada cuánto pesarte, lee qué aporta pesarse a diario, cada semana o cada quince días.